Alberto Paz
Se levantó temprano. Se vistió pantalón y camisa. De la pared descolgó su sombrero y salió de la casa. Al cruzar el patio, de reojo contempló el sol que nacía sobre el sembradío de maíz. Llegó a la bodega, tomó la hoz y regresó.
Primero fue al cuarto de su hermano, luego al de su hermana y los dos sobrinos, al final al de su madre. Una vez terminado se sentó en un costal a limpiar la sangre de la cuchilla. Se sintió tranquilo, la muerte podría guardar por siempre a la familia, ahora sólo bastaba esperar que aquella enfermedad terminara con él.
***
Texto realizado para el concurso mensual organizado por minificciones.com.ar
Más minificciones AQUI


Enero 31, 2009 a las 5:52 pm |
me encantas tus historias…
yo escribo, pero nunca logor nada como eso, tan… ¡inesperado!
jajaja
weno,,, gracias por leer este humilde comentario