Los Guardados

Alberto Paz

Se levantó temprano. Se vistió pantalón y camisa. De la pared descolgó su sombrero y salió de la casa. Al cruzar el patio, de reojo contempló el sol que nacía sobre el sembradío de maíz. Llegó a la bodega, tomó la hoz y regresó.

Primero fue al cuarto de su hermano, luego al de su hermana y los dos sobrinos, al final al de su madre. Una vez terminado se sentó en un costal a limpiar la sangre de la cuchilla. Se sintió tranquilo, la muerte podría guardar por siempre a la familia, ahora sólo bastaba esperar que aquella enfermedad terminara con él.

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Texto realizado para el concurso mensual organizado por minificciones.com.ar

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Una respuesta para “Los Guardados”

  1. yvonne Dice:

    me encantas tus historias…

    yo escribo, pero nunca logor nada como eso, tan… ¡inesperado!

    jajaja

    weno,,, gracias por leer este humilde comentario

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